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    April 22

    Nunca he sabido hacer el equipaje


    Nunca he sabido hacer el equipaje. Siempre se me queda algo en casa, y mira que reviso mil veces la maleta, que si el cepillo de dientes, la pasta de dientes, las mudas, los pantalones cortos y algo de abrigo por si acaso, el peine, el champú... ¡Fíjate cómo seré de cuidadosa que me hago una lista como un mes antes! Pero ni por esas, siempre se me queda algo, o el gel, o la pinza de las cejas... el caso es que soy un desastre haciendo el equipaje. Antes por lo menos me hacía la maleta mi madre y claro, a ella no se la olvidaba nunca nada, aún no me explico cómo se las apañaba, tanto para no dejarse nada en tierra, como para que la entrara todo en un sitio tan minúsculo como mi maleta. Porque claro, esa es otra, ¡me tiene que entrar todo mi armario en una maleta!, pero si es que hasta mi armario está a rebosar ¿cómo voy a conseguirlo? Siempre que intento cerrar la maleta, me acuerdo de esas típicas películas en la que la chica acaba sentada sobre la maleta y su amiga cerrando la cremallera... para ser sinceras, yo termino igual, pero haciéndolo yo misma todo.
    Bueno, la maleta está lista, el candado echado, la llave del candado colgando de mi cuello, el neceser por aquí, la maleta grande allí, y este bolso que irá conmigo, sí, el típico maletín de viaje. Bueno, pues creo que ya está todo, un último vistazo por el piso por si acaso... cerramos las persianas, desenchufamos todos los electrodomésticos... ¡listo!, el mundo me espera... y es que... no lo os lo había dicho pero, es que me voy para no volver, asique, esta vez sí que es importante no dejarme nada.

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    April 12

    Érase una vez...

    Érase una vez... un chico amarrado a su pasado. Vivía aferrado a una relación sin futuro alguno; llevaba cuatro años intentando ser feliz junto a la que era su novia desde los 21 años. Ella una chica alta, delgada, con una melena morena hermosa, unas curvas de escándalo y un genio más bien insoportable, él era un chico moreno, más bien alto, con ojos marrones penetrantes y perdidos y un corazón que no parecía entrarle en el pecho. Llevaban una relación llena de altibajos, más bajos que altos pero él, se creía feliz así.
    Ella trabajaba en una inmobiliaria, mientras que él se manejaba entre cables y chips de ordenadores en su propia empresa. En realidad, ese monótono trabajo entre cables, cpu's, módems y demás, era la única salvación que tenía para evadirse de la vida que en verdad tenía. Sus ojos habían perdido el brillo tras el primer bache que superó su relación, pero aún así, no se había sentido capaz de cerrar puertas y abandonar todo, seguía aferrado a un clavo ardiendo el cual, no le daba ninguna felicidad.

    Nunca contaba a nadie sus problemas y hacía ver al resto del mundo que todo era perfecto, que era el hombre más feliz y que estaba con una mujer estupenda, pero en verdad, lo único que sentía era una pesadez en el pecho horrible, un ahogo en sus ojos por ser incapaz de llorar y unas ilusiones perdidas ante el amor. Muchas veces quiso gritar y dejar todo atrás, volver a empezar de cero con alguien que de verdad le diera felicidad, pero… el miedo a que su novia le hiciera la vida imposible le había hecho seguir con aquella triste vida.

    Hacía unos meses, se había creado una cuenta nueva de correo, con la cual podía hacerse pasar por un ser que realmente nunca llegaría a ser, pero que anhelaba serlo. Comenzó a agregar a gente y a conversar con ellos, le daba igual que fueran chicos o chicas, sólo quería conocer nueva gente y poder salirse de su maldita rutina, pero la mala suerte o el maldito destino, le hizo entablar conversación con una chica de mirada ilusionada, de melena de cuento y de corazón incalculable. Pablo, que así se llamaba nuestro protagonista, no deseaba nada más que salir del trabajo para poder llegar a casa y conectarse y escuchar ese “¡piticlin!” que hacía su ordenador al recibir un mensaje de ella. Azul, es como se llamaba la niña que le había devuelto la ilusión en el amor. Se pasaban horas y horas hablando el uno del otro, él dejándola caer que en cierta manera se estaba enamorando de ella, pero que… en el fondo no podría llegar a nada, aunque fuera lo que más quisiera en la vida. Azul al principio no entendía el por qué, no la había dado ningún motivo, hasta que una tarde decidieron verse en persona. Tras tomarse un helado paseando por la playa como si de una pareja de enamorados se tratase, él la cogió entre sus manos por las mejillas, la miró fijamente a los ojos y la dijo:

    - Azul, cariño, ahora mismo eres lo que más quiero en esta vida, ojalá pudiera ser el hombre capaz de hacerte feliz el resto de tus días, pero… mantengo una relación de casi cinco años, y no puedo separarme de ella, por miedo, por costumbre…-agachó un momento la mirada, dándose cuenta de lo triste que eran sus propios motivos para no ser feliz- por ello no puedo pedirte que me esperes eternamente hasta que yo sea capaz de zanjar con mi propio pasado…-cerró los ojos y la besó tímidamente, como si tuviera miedo de romperla al ser un frágil cristal.

    Azul, que por ser mujer ya se había supuesto algo, tan sólo fue capaz de agarrarle por sus manos y decirle:

    - Pablo, me gustas, y demasiado, has sido capaz de darme otra vez la ilusión de tener a alguien a mi lado, y ahora… ahora te vas a ir al igual que llegaste. Sería capaz de esperarte hasta el fin de mis días, pero sé que nunca serás capaz de romper las cadenas que te amarran a la tristeza. Recuerda que me tienes ante todo como amiga, que voy a estar aquí siempre que me necesites, eso, por favor, no lo olvides nunca.

    Esas fueron las últimas palabras que Pablo escuchó de ella, no se sintió capaz de volver a quedar con ella, y si se conectaba, escuchar el “¡piticlín!” de ella, le hacía un daño horrible en su corazón.

    Dejaron pasar el tiempo y Pablo decidió volver a hablar con ella una noche de Junio, creía que todo estaría superado, que habría encontrado un equilibrio en el caos que seguía teniendo de vida, pero… no fue así, el volver a hablar con ella y volver a verla a través de la pantalla de un ordenador, volvió a recordarle lo triste que podía llegar a ser.


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    Como un ángel incapaz de volver a volar...
    Fue incapaz de soltarse las cadenas
    Y ser feliz de verdad.


    Cuentacuentos
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    November 28

    Las palabras vuelan, lo escrito permanece


    Las palabras vuelan, lo escrito permanece, las palabras vuelan, lo escrit... es algo que retumbaba en mi cabeza desde hacía mucho tiempo. Hoy ha sido un día de esos extraños en los cuales me dedico a pensar en mi, a reflexionar sobre mi vida, a ver todo cuanto he hecho y todo cuanto me queda aún por hacer.

    La verdad es que la reflexión que he hecho hoy, sí que me ha servido para mucho, por ello... no quiero que se pierda en palabras, quiero que quede aquí reflejado. Ese es uno de los motivos por los cuales estoy escribiendo, aunque también es cierto, que no podría decirte todo lo que he pensado de palabra, primero porque odio tener que remover las cosas del pasado y contárselo a los demás y segundo, porque no iba a verte la cara para contarte nada.
    Ayer tuve cita con un médico nuevo y sin yo decirle absolutamente nada, llegó a la conclusión de que yo, era una chica problemática. Sí, así como lo oyes, y con la misma cara que tienes tú, me quedé yo. Me dijo que era muy propensa a pensar demasiado las cosas y a "comerme mucho el tarro", lo cual conllevaba a tener los problemas que tengo. Antes de ir a su visita, había estado hablando con él, si con aquél chico que me dejó tan buen sabor de boca durante aquel breve tiempo. Y me dijo que necesitaba tener una tarde para mi sola y pensar, reflexionar sobre mis cosas, ver qué estoy haciendo bien y qué estoy haciendo mal... acto seguido, tras esta conversación, el médico me insinuó lo mismo. Hoy, decidí hacerles caso y me plantee algunas de las cosas que he hecho.
    Aunque parezca mentira, creo que es la segunda vez en mi vida, en la que tras estar reflexionando sobre mi, he conseguido sacar algunas conclusiones. Y es que pensar bajo el agua tibia de la ducha, siempre me relajó y me vino muy bien.
    Pero bueno, el hecho no es el lugar, sino las conclusiones que saqué. He llegado a atar un cabo que aún quedaba suelto tras más de un año. Ahora sí soy capaz de darte el por qué, el motivo por el cual acepté ser tu novia, y es que, en el momento en que tú apareciste, yo me encontraba bajo una gran depresión. En cierto modo, fuiste mi vía de escape; aunque suene mal, feo y triste ese fue el motivo por el cual empecé a salir contigo, te "emplee" como vía de escape para mis problemas, aunque bien es cierto que llegué a quererte... el día en que empecé a compartir la vida junto a ti, simplemente lo hice por que sí, no porque me gustaras o porque sintiera algo por ti. Fuiste el mástil de mi barco a medio hundir, por no decir que estaba hundido.
    Es por este motivo, creo yo, por el cual a día de hoy, tu recuerdo me atormenta. Si fueras mi primer amor debiera de recordarte con una sonrisa en los labios, ¿no crees?, pero no es así, recordarte me entristece y me hace daño, aunque además de este motivo hay alguno más... pero ahora me doy cuenta de que tú no fuiste mi primer amor, sino que fue el chico que tan loca me volvió con sus ideas, él sí ha sido mi primer amor. Con él sí empecé una relación porque quería, y no porque lo necesitara. Con el sí empecé una relación con vistas de llegar lejos, no contigo que empecé con miedo. Cuando recuerdo ese breve tiempo estando con él, si tengo una sonrisa en los labios, al contrario que cuando pienso en ti.
    Sé perfectamente que no vas ni vais a leer esto porque quedará encerrado en mi baúl de las locuras, pero es que... las palabras vuelan, lo escrito permanece... y por ello quería dejar constancia de que... tu, en verdad, no fuiste mi amor primero... tan sólo fuiste ese alguien que me ayudó a salir de una depresión..
    Una vez más la noche altera mi cabecita loca y me hace pensar y pensar y pensar.... pero necesitaba que supieras que las palabras vuelan... por ello los te quiero, no sirvieron de nada...




    Pensar... y descubrirte...

    es de lo mejor que se puede hacer

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    October 22

    Aura es una mujer


    Aura es una mujer de los pies a la cabeza.

    Aura es una mujer de cuerpo curvilineo capaz de hacer perder el sentido.
    Aura es una mujer de ojos verdes con mirada profunda.
    Aura es una mujer con melena morena rizada por el viento.
    Aura es una mujer con piel teñida por los rayos del sol que la acarician.
    Aura es una mujer del dia a dia.
    Aura es una mujer de su hogar que vive sola.
    Aura es una mujer que madruga para acudir cada mañana a su trabajo.
    Aura es una mujer que controla los horarios y no permite el estres en su vida.
    Aura es una mujer detallista con los amigos y consigo misma.
    Aura es una mujer enamorada de la vida.
    Aura es una mujer fuerte con mirada siempre al frente.
    Aura es una mujer luchadora que se busca su pan del día a día.
    Aura es una mujer con el corazón hecho pedazos.
    Aura es una mujer que se enfundó su traje de luchadora.
    Aura es una mujer rota por el amor.
    Aura es una mujer que no quiere saber nada de pasiones.
    Aura es una mujer con huellas en el corazón
    Aura es una mujer con cicatrices en su piel.
    Aura es una mujer que descubrió la parte oscura de los hombres.
    Aura es una mujer que no volverá a confíar más.
    Aura es una mujer... una mujer sencilla que cerró las puertas al amor en un tiempo pasado.



    Aura es una mujer como tantas otras, que se colocó su máscara de felicidad, a pesar de estar destrozada por dentro.


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    October 02

    Hacía frío aquella mañana


    Hacía frío aquella mañana de diciembre en la que se decidió a cambiar. Se levantó bien temprano, fue al baño, se miró la mala cara que tenía, pero consiguió esbozar una gran sonrisa, sabía que aquél, era su gran día. Se lavó la cara con el agua bien fría para despejarse y se preparó un buen desayuno.
    Trás desayunar un buen tazón de leche con dos tostadas untadas con mantequilla y mermelada de melocotón, puso la radio a un volumen considerable, debido a que aún era demasiado trempano para despertar al vecindario. Se cepilló los dientes, mientras se miraba al espejo y pensaba qué ropa se iba a poner.
    Al terminar su cepillado, se dio una ducha rápida con el agua más bien fría. Salío de la ducha y se abrigó con su toalla gris. Fue a su dormitorio, abrió las puertas del armario de par en par, y escogió lo que se iba a poner. La música seguía sonando, en aquella mañana era su banda sonora.
    Se puso sus pantalones vaqueros azules preferidos, su camiseta verde y sus playeras desgastadas. Se maquilló un poco los ojos para hacerlos brillar de alegría junto al sol que estaba amaneciendo.
    Se subió en aquella silla que tenía en el costado del armario, en la cual iba dejando su ropa sucia por las noches, y tomó la maleta que tenía sobre el armario. La sacudió un poco del polvo que tenía y la posó sobre la cama. Comenzó a guardar algunas mudas para varios dias, ropa cómoda para llevar, el calzado, su bolsa de aseo y algún que otro libro. Colocó el dormitorio para que cuando se despertara su madre no tuviera que hacer nada, dejó el ordenador apagado con un pequeño mensaje en el mesenger, las llaves fueron olvidadas a propósito sobre el taquillón, y el rastro de colonia quedó impregnado en las paredes de su hogar.
    Salió sin hacer mucho ruido dejando atrás una familia, que cuando despertara se encontrarían una nota sobre la mesa junto con una rosa.
    Mientras el sol bañaba las calles de la ciudad, y sus padres se levantaban, ella recorría la calle que la dirigía a la estación donde al llegar a la taquilla de billetes dijo:
    - ¡Buenos días!, quería un billete hacia Valencia, Madrid o Barcelona, me da lo mismo, el que primero salga.
    - Aquí tiene.
    - Gracias.
    - Buen viaje, señorita.

    Y se fue a recoger el tren que la llevaba a un nuevo mundo, a unos nuevos parajes. Allí en su ciudad natal dejaba las calles que tantas veces la habían visto sonreir y llorar. Allí dejó a su preciado mar que tantas noches le regaló su olor que tanto la tranquilizaba. Atrás dejó aquellos paseos por el paseo marítimo notando cómo la brisa del mar la acariciaba las mejillas. Atrás dejó a aquellas personas que tantas veces la había hecho la vida imposible, aunque también dejó atrás aquellas que tanto bien la había hecho. Atrás dejó 22 años vividos con todas sus energías, atrás, todo lo dejó atrás, para emprender una nueva vida, una nueva historia, en un nuevo lugar, con una nueva gente y con nuevos sueños y metas por cumplir.




    Un nuevo camino que recorrer
    en una nueva ciudad.
    Buena suerte en tu sendero.


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    September 25

    ¿Recuerdas cuándo mirábamos las estrellas?


    ¿Recuerdas cuándo mirábamos las estrellas? Fue aquella noche de Octubre, sí, cuándo estuvimos juntas por primera vez. Llevábamos muchísimo tiempo deseando estar juntas y por fin lo habíamos conseguido. Había transcurrido ya más de un año desde que nos conocimos por Internet, y desde el primer día, descubrimos algo muy especial la una dentro de la otra. Y menos mal que lo descubrimos, porque nos hicimos las mejores amigas del mundo. Tú siempre estabas ahí cuando te necesitaba, y yo, pues intentaba más o menos lo mismo.
    ¡Anda que no habremos pasado noches llorando la una por sus amores y la otra por acompañarla! He de reconocer, que muchas veces me hice la fuerte, y te ayudé, a pesar de que yo misma estaba destruida por dentro pero, bueno, lo que me importaba es que tú estuvieras bien, por ello me enmascaraba mis sentimientos, sacaba fuerzas de no sé donde, y te animaba hasta el fin del mundo; hasta que a través de aquellas frías teclas, conseguía hacerte brotar una preciosa sonrisa. Sólo con eso, era suficiente motivo como para que a mi se me olvidaran mis cosas y sonriera también, y es que verte feliz, me hacía feliz a mi también.
    ¿Recuerdas cuando hablábamos de nuestros futuros? Sí, es cierto, a las dos se nos dio siempre muy bien el soñar. Tú estabas estudiando Educación Infantil y querías irte a vivir fuera de tu Cádiz natal; eran demasiados los recuerdos que tenías ahí pero, te emborrachaban el alma y de vez en cuando, llegaban a matarte un poquito en tu interior, en cierto modo, necesitabas huir de allí. Al igual que yo, que también necesitaba salir de Santander, tenía tantos recuerdos deambulando en el aire, que muchas veces me ahoga con él. Yo estaba estudiando informática, estaba haciendo un módulo, y cuando estuve contigo, estaba cursando el segundo y último año. Siempre te dije que en cuanto pudiera me iba de Santander, quería recoger mis pocas cosas y volar a Madrid, o Barcelona o incluso Valencia; sí a las grandes ciudades, porque allí, pues habría más facilidades de encontrar trabajo.

    Y el tiempo ha transcurrido en nuestras vidas. Ahora ambas tenemos 30 años, tú los has cumplido hace bien poco, yo un poquito antes que tu. Volvemos a estar aquí juntas mirando las estrellas, tú estás viviendo en Galicia, allí encontraste un buen trabajo de profesora, entre niños, como tú eres feliz. Sigues bajando a tu querida Cádiz, no olvidas su mar y su olor, y además sé que un galleguito te tiene como loca. Yo, sin embargo me fui a Valencia. Cuando terminé el periodo de prácticas, en la empresa me ofrecieron seguir trabajando con ellos con aquella condición, que tenía que irme a trabajar a Valencia, Madrid o Barcelona. Madrid, bueno, ya sabes los asuntos que tenía yo con Madrid, y decidí que allí mejor no ir, Barcelona me llamaba y además allí tenía una buena amiga, pero también tenía ciertos recuerdos, así que me decidí por irme a Valencia, y conocer nuevos lugares. Allí trabajé duro los primeros años en aquella empresa, y conseguí que me ascendieran. A Santander, bueno volví de vez en cuando, pero tan sólo para ver a mi familia, y a cuatro de los amigos que allí dejé, nunca perdí el contacto con ellos, eso sí que sí, fueron muy importantes para mi, estuvieron cuando más los necesité, y se lo agradezco mucho.
    El pasado volvió a mí y un viejo amigo de Elche, se vino conmigo a vivir a Valencia, en verdad, él también quería dejar atrás su pasado. Llevamos juntos más de cinco años y, nos va de maravilla, ya sabes que tienes que venir a visitarme, y ésta vez, veremos las estrellas del cielo de Valencia, y sí, te tienes que venir con tu galleguillo, que quiero conocerlo en persona, y no tanta foto.


    Carmencito mía, espero que esta carta te haga brotar una hermosa sonrisa, como en los viejos tiempos, sí, cuando nos mandábamos aquellas cartas a pesar de hablarnos todos los días por la red. Y es que me hace tan feliz saber que te tengo a mi lado.
    Te quiero mucho ¿lo sabes?, eres un auténtico regalo que me ha dado la vida, y por eso, te voy a cuidar.
    Infinitos besos “princesa” (aunque no te guste) tú eres la princesa de muchos de los cuentos que muchos chicos han de soñar.
    Espero verte pronto por Valencia, aquí tienes el corazón de una amiga que nunca te va a olvidar.


    Supernova 1994D in Galaxy NGC 4526

    ¿Recuerdas cuándo mirábamos las estrellas?
    Las miraremos, los tres.


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    September 18

    Una vez más, huía de su pasado...


    Una vez más, huía de su pasado, no quería volver a cometer los mismos errores. Años atrás, la mala vida la había llevado a sus propios límites; varias fueron las veces en las que se encontró ante las puertas de la muerte.
    El diía en que su vida se truncó tras aquel embarazo por culpa de una violación, tras aquel aborto forzado y unos padres que la abandonaron a su propia suerte, ella se vio hundida en la miseria, y no encontró mayor salida ni mejor camino, que meterse en aquel barrio bajero donde el polvo blanco, las agujas y aquellos tesoros para ellos, volaban como hojas caídas en el otoño.
    Estuvo durante años enganchada aquellos vicios, más de diez fueron las veces que acabó en el hospital, sin esperanza alguna de vida. Pero sin saber cómo ni por qué, conseguía salir adelante.
    Una tarde, antes de regalarse su nueva dosis, su vida la jugó una mala pasada, y de nuevo cayó casi muerta en el suelo. Durante el tiempo que tardaron en recogerla y llevarla al hospital, ella en su interior, estaba viendo imágenes, su mente la estaba jugando una mala pasada, y la regaló visiones, del que algún día pudo a ver sido su hijo. Lo veía sonriente, en un parque jugando y ella se veía reluciente, con una sonrisa en la cara y un hombre a su lado que la trataba con cariño. Tras horas en el hospital más en brazos de la muerte que de nadie, despertó, y desde entonces no volvió a ser la misma. Salí del hospital y acudió a un centro de ayuda donde poder desintoxicarse. Una vez empezada su nueva vida, decidió salir de aquella ciudad, y empezar nueva vida en otro lugar, con otra gente y con más esperanza que nadie...

    Ahora, tras 15 años fuera de su ciudad natal, Isabel, es una mujer hecha y derecha, con una vida feliz, trabajando en un banco, con un marido que la espera al llegar a casa y un niño de ojos azules que cada día la muestra lo bello que es vivir. Ahora Isabel, es feliz.

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    September 11

    Siempre soñé con convertirme en...


    Siempre soñé con convertirme en...un rapero de esos buenos, sí, sí, en uno de esos en los que con sus letras es capaz de revolver las entrañas de la persona más perversa que pueda existir en el mundo entero.

    Siempre soñé con convertirme en un rapero de los buenos, no de esos que son famosos y sus letras es pura porquería, porque no tienen mensaje ni calidad, no ponen sentimiento y tan sólo son obras para vender. Yo de eso, no quería saber nada, prefería vivir anónimamente con mis letras, que estar ahí arriba durante, ¿una semana?, ¿quizás dos?, para después estrellarme.
    Mis letras empezaron a crearse desde que era bastante jóven, siempre me atrajo la poesía, y claro, yo, me dediqué a la poesía urbana. Escribía letras desgarradas, introducía algo de mi vida, y reflejaba la manera que tenía de ver el mundo. A mi madre nunca le gustó esta vocación que me salió, pero, no tuvo nada más que soportarlo por muy poca gracia que le hiciera, se dio cuenta de que yo iba en serio, que aquello me gustaba, y que ponía el mayor empeño del mundo.
    Mis comienzos fueron duros, siempre dependiendo de otros para grabar una maqueta, o una mera canción, pero no desistía, y cuando mis fuerzas estaban derrumbadas, siempre tenía a alguien especial que me apoyaba, que me abría los ojos y me daba esperanza. La verdad es que he de agradecerla mucho, aunque ella bien lo sabe. Alguna letra ya me inspiró, y no, no, no una de esas de amor loco o algo por estilo, una de amistad, de esas amistades que son capaces de remover cielo y tierra.
    Mis letras iban en aumento, y mis ganas de seguir soñando, cada vez eran más. Comencé a dar pequeños conciertos con unos amigos raperos, y así poco a poco me di a conocer. Me llegaban buenas críticas, y a la gente les empecé a gustar, no por mis letras de amor rapero, nunca escribí sobre él, quizás porque desde jóven dejé de creer en él, quizás porque nunca me acompañó en esta andadura. Sí fui capaz de hablar de las mentiras, del odio, de lo difícil que es la vida, de sueños por cumplir y sueños rotos.
    Y aquí estoy 20 años después de empezar aquel sueño que parecía absurdo, sobre un escenario cantando las mejores de mis letras, con cientos de personas a mi alrededor cantando conmigo, gritándome y aplaudiendome. Y es que conseguí ser un rapero de esos buenos, sí, sí, de los que sus letras te provocan escalofríos, letras que son náuseas de la vida. Conseguí cumplir mi sueño, ser un rapero bueno, y no famoso, sino conocido, querido... un poeta urbano que da música a tu vida, y te narra tus historias con un par de rimas, tres palabras malsonantes y el odio en las venas por todos aquellos que quieren el mal.


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    Porque los sueños, se pueden cumplir


    "Los padres no existen
    son un montaje de los reyes.
    La verdad os hará libres,
    la mentira os hará creyentes"
    Little Joid


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    September 04

    Qué equivocada estás, niña...


    - Qué equivocada estás, niña... creyendo que él no te quiere. ¿Tienes la menor idea de todo cuánto ha luchado por ti? No, estoy seguro de que no tienes ni la menor idea. Pero creo hoy, es un buen día para que sepas todo de él, ¿te parece bien? - la dijo mirándola a los ojos -
    Ella no supo qué decir, tan sólo apartó la mirada y se cayó.
    - Y si no te parece bien, me va a dar lo mismo, porque te lo voy a contar igual. - afirmó.
    Él comenzó a pasear por su mente y buscar todos los recuerdos que ella debía saber de aquél hombre. Y por ello, Luis comenzó a narrarle toda la historia.
    - Él sabía perfectamente que nunca te pudo prestar la atención que tú tanto le exigías pero, él tenía que matarse a trabajar para poder sobrellevar todo. Tú, en vez de ayudarlo, decidiste arriesgar fuerte con tu vida, y te metiste en aquel mundillo, con aquel novio que tuviste, sí aquél, el que tanto daño te hizo y más a él, cuando te descubrió en el baño metiéndote aquello por la nariz. Tú viniste donde mi llorando diciéndome que te había pegado una bofetada, ¿y qué iba a hacer sino?, tú eras lo único que tenía en esta vida, y te estabas destrozando, salías y entrabas a casa cuando te venía en gana, tus estudios cada vez iban peor, a él no lo hacías ni caso, dejabas que el sufrimiento y la edad lo comieran tanto por fuera, con la cantidad de arrugas que le salieron, como por dentro, y la cantidad de depresiones en las que él cayó, al ver que el amor de su vida se estaba autodestruyendo...
    Tuvo que cayarse por un momento para poder secarse las lágrimas que hacía tiempo recorrían sus mejillas, mientras que ella, quizás por el asombro, quizás por no tener corazón, ni siquiera se había inmutado, no había hecho ni una mueca en el rostro, permanecía a su lado, cayada y escuchándolo atenta.
    -... te ayudó cuando llegaste a casa embarazada con tus 17 años de aquél sinvergüenza que no se dignó a encararse a la vida y asumir responsabilidades, fue él quién te ayudó a que esta criatura creciera - la dijo mirando al pequeño - él hizo todo y más por ti, y sin embargo... no eres capaz de darte cuenta de todo cuánto te quería, sólo reprochas que no te dió los caprichos que tú querías, que no estuvo cuando necesitaste un abrazo o cuando ganaste tu primer trofeo, y encima ¡tenías la verguenza de decir que eran porque andaba con mujeres! cuándo él, tu padre, se estaba matando a trabajar por ti, metiendo horas sin cesar, para poder alimentarte a ti y a tu hijo.. nunca lo valoraste, nunca valoraste nada de lo que hizo por ti...
    -Ahora es tarde para que vengas a contarme todo esto, él ya se ha ido. Ten por seguro que no me va ayudar más, conseguí salir de todos mis problemas, es cierto que muchas veces fue gracias a él, otras gracias a mi misma, pero ya sabe que nunca se lo agradecí, porque no soy persona de agradecer nada. Siempre he sido una egoista, y por ello estoy donde estoy y cómo estoy, sin nadie a mi alrededor y llevando una vida muy dura, pero es que lo yo siempre elegí. - le contestó ella, seria y sin moverse de su postura inicial, mirándolo a los ojos, con una mirada fria, denotando que dentro de ella, nunca había brotado un sentimiento.
    - Me parece increíble que seas así, es imposible que existan personas como tú...

    Ella, lo besó en la mejilla, recogió su bolso, agarró a su hijo y se marchó de aquél bar, donde por fin sabía toda la historia de su padre, donde por fin había sentido cómo su corazón se había roto en mil pedazos, al darse cuenta de que nunca, había hecho nada por su padre, cuando él, llegó a morir por ella. En aquella tarde de noviembre, descubrió que en verdad sí tenía sentimientos hacia su padre, y se avergonzaba de ser como era.


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    Y es muchas veces nuestro barco zarpa sin darnos cuenta.
    Y es que las oportunidades de dar las gracias son pocas.
    Y es que muchas veces, somos egoistas y no vemos nada.
    Debemos de parar la vida de vez en cuando y... OBSERVAR.
    No sólo mirar.

    Cuentacuentos





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    August 29

    Y a pesar de todo sigues sin creerme...


    - Y a pesar de todo sigues sin creerme... He dejado mis estudios, abandoné a mis padres, dejé aquél pequeño trabajo que me había salido con el cual podía pagarme los estudios... lo dejé todo para poder estar aquí y ahora contigo y, ¿para qué?. No me ha servido de nada todo cuanto he hecho por ti... - decía sollozando ante la atenta mirada de él.
    - Ya sé que todas esas cosas las has hecho por mi, ya sé que te has enfrentado a medio mundo por mi, pero... - su voz se quebró y tuvo que tomar aliento - pero aún tengo en mi memoria aquella noche en la que te vi abraza a él, en la que dejaste de ser mía por un instante y fuiste de él... ¡me engañaste! - sus ojos comenzaron a humederse por la impotencia al recordar aquella noche.

    Ella, con tan sólo un pequeño hilo de voz, fue capaz de decirle:

    -Te quiero, a ti únicamente. Sé que aquella noche me equivoqué, sé que no hice lo correcto, pero me habías destrozado y él fue quien acudió a sanar la herida que me habías provocado, él estuvo en aquel momento tan doloroso para mi, ¿o es que aún no recuerdas todas las barbaridades que llegaste a decirme aquél dia?.
    - Claro que lo recuerdo, y me arrepiento de aquello, por eso mismo al momento de irme regresé sobre mis propios pasos para pedirte perdón, pero ya había transcurrido el tiempo necesario para que tú cayeras en sus brazos, mucho no debías de quererme cuando fuiste capaz de sustituirme tan rápido por él. - las lágrimas perdidas rodaban por sus mejillas con un rumbo fijo, caer al vacío al igual que aquella tarde iba a caer su corazón.
    - ¡Fue un error! ¡Lo admito! ¡Pero te quiero a ti y a nadie más!, ¡por eso hoy estoy aquí, para que volvamos a tener aquello que una vez tuvimos, para que volvamos a ser los niños soñadores que una vez fuimos! - le dijo ella secándole las lágrimas con la palma de su mano y sonriéndole tímidamente.
    - Ésta vez tu sonrisa no me llevará al país de las maravillas - la dijo mirándola fijamente a los ojos y apartándola las manos - ésta vez no hay segunda parte en este cuento, se terminó, Clara, se terminó el cuento que una vez empezamos.

    Y Hector sintió cómo al decir aquellas palabras se le partía el corazón en 305 pedazos, cómo su esperanza se había evaporado, y cómo la princesa de sus sueños ya no brillaba como tiempo atrás. Cerró los ojos, se secó el resto de sus lágrimas, y se dió la media vuelta para nunca más volver.


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    Para ti Carmen, con cariño.





    - Y a pesar de todo sigues sin creerme. - dijo mi yo sentimental con un tono muy triste.

    - ¿Pero cómo voy a creerte si tú eres un sentimentalista? Siempre guiándote por los sentimientos y esas chorradas, despierta, la vida es razonar. - le respondió mi yo razonable con un aire de don sabelotodo.
    - No siempre la razón tiene razón.
    - Pero el corazón se equivoca mucho más que yo, y lo sabes. - respondió el yo razonable afirmando un hecho comprobado.
    - ¡No es cierto! Simplemente me guío por impulsos. ¿Qué sería la vida sin arriesgar? - rectificó mi yo sentimental indignado.
    - No es bueno pasarse todos los días de tu vida arriesgando, hay que pensar las cosas, sopesar los pros y los contras, la vida no es vivir a lo loco. - respondió mi yo razonable.
    - Pero es muchísimo más emocionante cuando no se sabe lo que va a ocurrir, es muchísimo más bonito cuándo sientes ese algo dentro de ti que te llama.
    - Ese algo dentro de mi me ha traído muchas veces, muchísimos problemas, y de todos los tipos, como cuando me "forzaste" ha decirle todas aquellas burradas aquél tipo, poco más y me mata de la paliza que me dió. O cómo cuando me dió aquél arrebato y le mandé aquel mensaje a Patricia donde la decía todo cuanto la quería, gracias a eso, no me volvió a dirigir la palabra. Las cosas no funcionan así.
    - ¿Pero a que te sentiste bien cuando lo hiciste? ¿A que te sentiste más ligero cuando le dijiste todas aquellas verdades aquel tipo gordo?, ¿a que sentiste menos peso en tu corazón cuando le dijiste lo que había dentro de ti a Patricia?
    - ¡¿Qué ligero me voy a sentir si poco más y acabo en el hospital?! ¡Qué no! ¡Qué las cosas no son tan bonitas como tú las pintas! ¡Qué la vida no es tan sencilla! Que ya no te puedes guiar únicamente por el corazón hermano, que tienes que ser razonable en todo cuanto hagas o sino, acabarás lleno de cicatrices en tu débil cuerpo.

    Y mi yo sentimental tuvo que contenerse al mirarse a si mismo, lleno de heridas, y de cicatrices y marcas del pasado...



    Para ti Joid, con cariño también.





    August 21

    No desesperes, yo estoy aquí, a tu lado


    - No desesperes, yo estoy aquí, a tu lado – la dijo tomándola por un hombro para consolarla.

    Ella, se apartó de inmediato y en su rostro se mostró la furia, una auténtica marea de sentimientos se estaba formando en su interior y no fue capaz de controlarse:

    - Eso es lo que no quiero, que te pases la vida a mi lado, que siempre estés encima de mi, preocupado. Ya soy lo suficientemente mayor como para arreglarme las cosas por mi misma. No quiero que estés siempre aquí – le gritó ella en el momento más álgido en el interior de su cuerpo, cuando la marea de sentimientos chocó contra las rocas de su corazón.

    David, agachó la mirada avergonzado y se marchó. Pensó que ya no pintaba nada junto a ella, y que ella tenía razón, que lo único que hacía estando allí era molestar. Tomó la chaqueta que unos minutos antes había posado sobre el sofá marrón y se marchó. No quiso ni siquiera recatarse para ver cómo ella aún tenía aquella cara de rabia.

    Se hizo el silencio en aquella habitación después de que David saliera del piso sin dejar más rastro que el aroma de su perfume. Carian, entonces se dio cuenta de lo que había sucedido, una vez más se había encerrado en su burbuja, una vez más no había visto nada más que sus problemas y no había visto el hombro amigo de David, de nuevo le había hecho sentir mal y se arrepentía. Se dejó caer de rodillas al suelo, y se echó a llorar, eran tantas las veces que se lo hacía, eran tantas las veces que le había marcado ese margen. Y es que no podía permitirle seguir tan a su lado, siempre pendiente, porque, los sentimientos de Carian la confundían, ella lo quería, pero… no sabía de qué manera. Tras un buen rato tirada en el suelo calmando a su corazón, decidió llamar a David y pedirle una vez más disculpas, pero esta vez no iba a poder ser. David antes de irse había dejado una nota sobre el taquillón de la entrada en la que decía: “Sabía que algún día sucedería esto, algún día llegaría el final, pero, no pensé que iba a ser el día en que te dijera te quiero. Siento mucho a ver estado siempre pegado a ti, pero, me comporto así de imbécil cuando quiero a alguien. Cuídate y se feliz princesa”. Ahora sí que Carian había perdido todo, aquello era un adiós, y ya nunca más iba a tener a aquél David pegado a ella. Carian dejó caer el teléfono, y una vez más echó a llorar, esta vez, por no darse cuenta antes de tiempo, de aquello tan valioso que tenía a su lado.


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    Porque en verdad, no sabemos lo que tenemos
    hasta que lo perdemos.


    August 15

    El sisear del aire rompió el silencio


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    El sisear del aire rompió el silencio que por fin había logrado tener dentro de mi mente. Había salido a dar una vuelta por el paseo marítimo, para ver si podía relajarme y dejar que aquellas voces me atormentaran aún más. La presión en casa y el tenerte siempre presente era algo que me carcomía por dentro, pero no podía evitar que siempre estuvieras presente.

    Tus mensajes en el correo electrónico, tus mensajes al móvil, alguna que otra carta en mi buzón, y aquellas llamadas a deshoras, tan sólo para preguntarme qué tal me iba la noche o para contarme lo que te había sucedido... me tenían realmente desorientada, no entendía por qué me llamabas a mi en vez de a ella. Desde aquél día en que nos vimos en la Plaza Grande, y nos tomamos nuestro primer café juntos, ya la relación que teníamos dejó de ser como era y convertirse en algo más.. ¿"especial"?. Hacía bastante tiempo que nos conocíamos, pero nunca habíamos llegado a vernos cara a cara hasta aquella tarde. Decidimos echar valor al asunto y quedar en aquella terraza bañada por el sol del mes de Agosto. Nos estuvimos toda la tarde riéndonos de tus anécdotas y de las mías, de todo cuanto nos había pasado este tiempo atrás, porque, sin nosotros quererlo, nos habíamos tenido un tiempo abandonados, y durante ese tiempo, tú la habías conocido a ella. Yo me alegré de que las cosas te fueran tan bien, a pesar de que aquello significara, que yo ya tan sólo podría ser tu amiga.
    Pero, desde aquella tarde, tú, ya no eres el mismo. Ya no me has vuelto hablar de ella, y sin embargo, sé que sigue estando ahí, desde aquella tarde tan sólo te has preocupado de saber de mi, de mi vida, de mis días, y me llamas en cada ocasión que tienes, y me escribes y... tus actos me tienen loca, y no sé qué es lo que quieres... y de nuevo éstas voces interiores me vuelven loca, me descontrolan y me desorientan para todo el día. Desde que me llamas, mis voces me chillan, me gritan y me piden que vuelva a ti, que vuelva a verte, que me demuestre a mi misma que para ti, no sólo soy una amiga, que en verdad desde aquél día, se volvió a abrir en tí la puerta del pasado...

    Y es que una mirada, un gesto, un abrazo... significan tanto para mi si vienen de ti... que... ¿me explicas que hay en tu mente?



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    ¿Qué hay en ti?
    ¿Qué hay en mí?
    ¿Qué nos pasa por la cabeza?



    August 09

    De acuerdo, te diré la verdad...


    - De acuerdo, te diré la verdad... Me duele tanto verla así de feliz... conmigo nunca sonrió de esa manera... - decía observándola a lo lejos.
    - ¿Aún la amas? - le preguntó ella con un cierto tono de tristeza en su voz.
    Él, respiró hondo... miró al horizonte, y trás vacilar unos segundos respondió:
    - Más que a mi propia vida.
    Éstas palabras la llegaron al alma, y consiguieron que se la partiera el corazón en mil pedazos.
    - Y... - su voz se tornaba triste y las lágrimas comenzaban a ahogarla - ¿por qué estás junto a mi si la quieres a ella...? - consiguió decir al fin.
    Giró la cabeza, y abandonando la visión de su niña, la miró a ella. Era la primera vez en mucho tiempo que la miraba a los ojos fijamente mientras lloraba.
    - Porque tú me recuerdas a ella... sus ojos, su pelo, sus caricias...
    - Te estás engañando a ti mismo, y lo peor, es que me engañas a mi... - intentaba hacerse la dura, pero por su rostro ya brotaban lágrimas negras.
    - Lo siento, pero después de todo este tiempo, aún soy incapaz de olvidarla... totalmente incapaz, perdóname - agachó la cabeza avergonzado y una lágrima cayó de sus ojos, era la lágrima de los recuerdos.
    - ¿Cómo te voy a perdonar tus engaños? Llevamos meses juntos, y de lo único de lo que estabas enamorado, es de un recuerdo, y nunca de mi, y ¿sabes?, eso duele... y mucho - salía de ella una furia que nunca antes había sentido. Se sentía engañada, había estado dando por un hombre, el cual, no sentía nada por ella, tan sólo era un espejo para él, el reflejo de un pasado que aún no había sido capaz de olvidar.
    Él cerró los ojos, respiró hondo y sacó fuerzas de no se sabe donde. La tomó por las mejillas, la besó en la frente, y no tuvo que darla mayores explicaciones. Ambos sabían perfectamente que aquello era un adiós para siempre, sus ojos hablaron por ellos, no hizo falta nada más.
    Él se alejó con el fantasma del pasado sobre sus hombros, y mientras que ella tan sólo pudo observarlo en la distancia mientras lloraba desconsoladamente.





    July 31

    Aquella tarde de Julio era sorprendentemente calurosa

    Aquella tarde de Julio era sorprendentemente calurosa. Ella vagaba por la ciudad atormentada por el calor y por los pensamientos en su mente. Llevaba meses con una idea fija en la cabeza, pero aún no había sido capaz de reunir todo el valor para hacer aquello que tanto deseaba.

    Aquella tarde de Julio, algo especial se produjo en su interior. Una explosión de sentimientos hicieron que la luz del sol la cegara, que se acallara un grito en su interior y que recorriera de nuevo los pasos que había dado en dirección a su casa. Los pasos eran cada vez más vivos, más alegres, y una sonrisa iba brotando en su rostro según se iba acercando a su hogar. Abrió la puerta del portal, dejándola cerrarse de un portazo, sonoro, escuchado por todo el vecindario. Se coló en su casa, tomó la primera maleta que tuvo a mano, aquella maleta que tantos sueños la había regalado. Estaba ajada por varios sitios de los trotes que había tenido y de los cientos de sueños que aún guardaba en su interior. Tomó lo esencial para cumplir sus sueños una vez más. Cuatro camisetas, cuatro pantalones, algo de ropa interior, y lo necesario para su higiene personal, no necesitaba llevar una maleta llena de trastos, una vez llegada a su destino, sus ilusiones serían la vestimenta perfecta.

    Aquella tarde sus ojos tenían un brillo especial, su sonrisa radiaba alegría, en aquella tarde de Julio, por fin, iba a cumplir sus sueños, no sabía cómo ni por qué, pero había conseguido reunir el valor necesario para partir a tierras desconocidas. Revisó que no quedara nada en su armario, tomó la libreta donde tenía escritos sus sueños y su dirección, cogió algo de dinero suelto, dejó su teléfono móvil sobre la mesa junto a una nota en la que decía “Madre, perdóname, pero he de realizar mis sueños, volveré, pero de mientras quiero vivir”. Y se fue, con un cierto alo de tristeza en la mirada, y conteniendo una lágrima de tristeza, en el fondo, sabía que iba añorar su hogar y a la gente que allí se quedaba, pero era necesario hacer lo que iba hacer. Miró su habitación por última vez antes de salir de ella, observó cada detalle, aquella cama que tantas lágrimas guardaba en su interior, aquel peluche con forma de dragón que tantas noches la había convertido en princesa de cuentos de hadas, aquella colección de CD’s que la habían embriagado en cada noche de loca nostalgia, aquella botella de vodka con la cual había ahogado sus penas en alcohol, aunque en el fondo sabía que al día siguiente sus penas volverían en forma de resaca.

    No pudo soportar más ver sus recuerdos materializados y cerró su dormitorio con un golpe seco de la puerta, al igual que una vez había cerrado la puerta al pasado. Dejó las llaves en la entrada junto a aquel florero en el cual siempre colocaba una rosa, para enseñarla que aún había vida en ella y aún poseía sueños y cerró su hogar, se fue sin mirar más atrás.

    Ya tan sólo tenía ojos para llegar a la estación de tren lo antes posible, comprar su billete dirección Valencia, y allí encontrarse con él, con su futuro, cumplir una vez más sus sueños, y comprobar que los sueños dejan de serlo cuando se hacen realidad.

    Se marchó tomando el tren destino sus labios.




    Cuentacuentos





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    July 24

    No es que te haya echado de menos, es que te llevaste mi cartera


    No es que te haya echado de menos, es que te llevaste mi cartera, por eso estoy aquí ahora frente a ti. Aquella noche en la que quedamos en aquél bar. Era la primera vez que nos veíamos en persona y los dos estábamos bastante nerviosos. Tú llegaste muy puntual, a las 20:00 hrs. de la tarde ya estabas allí impecable. Llevabas aquella camiseta que tanto te gustaba con aquellos mensajes tan subliminales, con tus pelos muy bien colocados con la manía de echarte aquella gomina efecto cemento. Llevabas los pantalones vaqueros que te hacía más delgado aún de lo que tú ya estabas, que por mucho que me empeñé en que lo hicieras no me hiciste ningún caso, sabías que odiaba que me llevaras la contraria, y además como complemento, te pusiste aquellas playeras que yo tanto quería marrones estilo a las de jugar a los bolos americanos. Allí estabas, impecable, esperándome con muchísimas ganas, al igual que yo a ti.

    Yo sin embargo, me hice de rogar un poco. Ya estaba cansado de ser siempre el puntual, de ser el perfecto, de ser el niño ejemplo, así que me “desmelené”, si es que aquellos cinco minutos de retraso se les puede denominar como romper las normas. Aparecí con aquella camiseta de Perpe jeans que tanto te había gustado cuando me la viste por la cámara Web, llevaba unos pantalones recién comprados aquella misma mañana, que por el precio que me habían costado aún de rebajas, me tenían que haber dado un certificado como de que iba a ganarme a todos los chicos del mundo, me puse mis deportivas blancas de dadidas y en mi muñeca iba la pulsera de cuero que me regalaste por mi cumpleaños.

    Cuando me mostré frente a ti, los dos nos quedamos unos segundos paralizados, no podíamos creernos que por fin nos veíamos en persona, por fin nos teníamos el uno frente al otro, por fin podíamos darnos esos besos y abrazos que tanto habíamos soñado noche tras noche. Sin embargo, los nervios que ambos teníamos tan sólo nos permitieron darnos un apretón de manos y un beso en la mejilla.

    Cuanto te besé noté que tu rostro estaba helado y noté cómo te temblaban las manos, supongo que tú llegaste a sentir lo mismo de mi.

    Decidimos ir a tomarnos un refresco a la terraza del primer bar que encontrásemos y así poder conversar tranquilamente y conocer cómo actuamos en persona realmente, porque, la verdad, no es lo mismo a través de un frío teclado, que poder sentir el calor que tu cuerpo desprendía.

    Estuvimos hablando un buen rato, hasta que no sé cómo ni por qué, empezamos a acalorarnos en la conversación, nuestros tonos de voz subieron el volumen, la gente empezó a mirarnos y tú comenzaste a llorar mientras me gritabas que no querías saber nada de mi. Te levantaste de la mesa, cogiste tus pertenencias y te fuiste sin ni siquiera mirar atrás. Yo me quedé sin poder articular palabra alguna, mirando cómo se alejaba mi sueño, cómo a cada paso que dabas, era un encogimiento de mi corazón.

    Han pasado ya varios meses, y aquí me tienes de nuevo frente a ti. No es que te haya echado de menos, es que te llevaste mi cartera aquella tarde verano en aquella terraza. Dicen que las cosas suceden por un por qué, y también dicen, que solemos dejar cosas por ahí tiradas sin querer, por que significa que en el fondo, deseamos regresar a ese lugar. Tú te llevaste mi cartera, y aquí me tienes de nuevo. Me has pedido que volvamos hablar más tranquilamente, que intentemos de nuevo mantener por lo menos, aquella gran amistad que poseímos, y así lo hemos hecho. Ahora, ya han pasado más de dos años, y aún a día de hoy, seguimos olvidándonos cosas en casa de uno o de otro, para así tener una excusa para vernos. En el fondo, el destino, siempre nos juega malas pasadas para hacernos comprender, que las cosas fáciles y sencillas, no tienen el mismo valor, que las cosas por las cuales debemos de luchar.




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    February 20

    Está usted despedido

    Está usted despedido. Aún a día de hoy esas palabras resuenan en mi mente. Fue una tarde de Junio, cuando al llegar al trabajo, como todos los días el jefe me estaba esperando en la puerta. No me dio ni siquiera la oportunidad de darle los buenos dias cuando aquella frase estaba brotando de sus labios. Me quedé paralizada, sin saber que decir, el corazón me dió un vuelco, y se me paralizaron las piernas. No supe articular palabra, no fui capaz de recriminarle nada, tan sólo dos lagrimas se escaparon rompieron el hielo que aquella frase había producido. Recogí mis cosas del despacho y me marché de aquella oficina, no quería volver a ver nunca más aquella gente. Cada paso que iba dando por aquel largo y frío pasillo, sentía como las miradas del resto de trabajadores me desnudaban algunos con la alegría de que fuera yo la despedida, otros con tristeza al saber la verdad de toda aquella historia. Pocos fueron los que desde sus asientos me guiñaron el ojo para darme a entender, que ellos siempre supieron la verdad de toda aquella historia. Ellos me dieron a entender, que aunque existe muchísima gente, de la cual no te puedes fiar, existen otros tantos de los que sí.
    Al llegar a la puerta de salida, me topé de frente con un hombre alto y esbelto, que me miraba fijamente de arriba abajo y con una sonrisa burlona en su rostro. Quiso darme una palmadita en la espalda para desearme buena suerte, pero lo único que mis labios fueron capaces de decirle fue "¡Púdrete!", y me marché sin mirar atrás, salí directa a mi casa, recogí mis pertenencias y me marché de la comunidad para iniciar una nueva vida en otra parte.
    Nunca podría perdonar que mi propio padre hubiera sido quien me despidiese, y le otorgara todo el poder a mi hermano, aquel que quiso compadecerse de mi. Nunca podría perdonar que creyera aquella estúpida historia del dinero robado de mi hermano y se tragara sus engaños, tan sólo para culparme a mi de todo y despedirme.
     
    Si hay algo que aprendí de toda aquella historia, es que no te puedes fiar ni de tu familia, ni de ti mismo, puesto que muchas veces, yo misma me contradigo.
     
     
     
     
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    Cuentacuentos
    February 14

    Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico

    Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico. Hacía más de diez años, que yo no era notica en ningún diario. Hacía diez año que había decidido abandonar las letras, las palabras, dejar a un lado el bolígrafo que ya no escribía con tinta, sino con la sangre de mi corazón. Mis novelas eran famosas, he de reconocerlo, le gustaba a la gente lo que yo escribía. Les gustaba leer historias que podrían ser verdad tranquilamente, no eran historias de fantasmas ni de detectives, no aparecían princesas de cuentos de hadas, ni madrastras que maltratasen a sus hijas; mis novelas eran pura realidad, eran el día a día de mi vida, aunque nunca fui capaz de reconocer que gran parte de los textos hablaban de mi. La musa de aquel gran éxito era, en aquel entonces mi novia, Verónica. Cuántas veces me inspiraron aqullos ojos color miel que me miraban y eran entonces, capaces de expresarme todo aquello que con las palabras uno se queda insuficiente. Verónica fue la musa de mis mejores novelas, las que mayores premios obtuvieron, esas, eran gracias a ella. Sus rizos dorados por los rayos del sol me permitían imaginarme un mundo lleno de color y brillos para aquella novela titulada "De camino al paraíso", aquellos labios capaces de dejar sin aliento al hombre más despreciable del mundo titularon aquel "Tu boca, un tunel hacia la eternidad", y tus manos, tus senos, tus piernas, tu personalidad, tu sonrisa... eras tan perfecta, eras tan bella que... que aquel fatídico día en que recibí la llamada del hospital, diciéndome que habías fallecido, me arrebató las ganas de vivir, las ganas de escribir, las ganas de seguir luchando por un algo que ya había perdido. Llevabas meses criando dentro de un cáncer que iba afectar a nuestro hijo, los médicos lucharon con auténtica valentía pero, no fueron capaces de salvar tu vida, pero tú si que luchaste más que ellos, y no te importó abandonar este mundo si nuestro hijo era capaz de nacer. Y así fué, tu decidiste abandonarme aquella noche de mayo, mientras que él, David, nació para darme la alegría de tus ojos, pues los tiene igual que tú.
    Ahora, tras varios años intentando educar a un pequeñajo rebelde, y trás superar poco a poco el duro golpe que me dió la vida, he vuelto a salir en el periódico, anunciando una nueva novela, una novela en la que he sido capaz de narrar lo valiente que son las mujeres, cómo son capaces de dar su vida por su propio hijo, al igual que tú hiciste. Y es que a pesar de que no estés a mi lado, a pesar de que tan sólo pueda verte a través de nuestra estrella, sigues siendo la musa de mis libros.
     
     

    February 07

    Brotaba pintura de entre sus dedos

    Brotaba pintura de entre sus dedos cuando Carmen estaba pintando aquel baúl de un color azul mar. Carmen se había propuesto decorar el baúl que un dia su abuela la había regalado, diciendo, que en aquel lugar, tendría que guardar las cosas más importantes de su vida.

    Carmen vivía en un pequeño ático de la zona sur de Valencia. Era un ático lo suficiente grande, como para que todos los sueños de Carmen fueran capaces de diambular a su gusto por el y dejar sus huellas en las paredes.

    Hacía años que Carmen se había trasladado aquel lugar, abandonando su Cádiz natal. Se marchó en busca de sueño que a medio camino la abandonó pero, al encontrar aquel ático, un hormigueo curioso, la entró en el cuerpo y decidiío quedarse allí a vivir. Por las mañanas trabajaba de profesora en un colegio cercano a su casa. La encantaba estar jugando con los niños, pintar con ellos, enseñarlos a sonreír, que para ella, eso, era lo más importante.

    Desde hacía un tiempo, las tardes las dedicaba a pintar aquél baúl que su abuela la había regalado. Era una tarea que tenía pendiente desde hacía tiempo, y desde hacía unas semanas se había propuesto decorarlo. Después de pensarlo durante bastante tiempo, decidió que el baúl, estaría pintado de azul mar, recordándola el color del mar de Cádiz y como detalles, le pondría estrellas, que brillaran mucho, incluso en la oscuridad, para que nunca se olvidara de las miles de noches que pasaba en el malecón de su ciudad, mirando las estrellas, tanto sóla como acompañada.

    Aquella tarde, se la presentaba calurosa. Las temperaturas estaban en ascenso y a Carmen eso la encantaba. Se había colocado sus pantalones cortos favoritos y su camiseta de tirantes que tantas historias había vivido con ella. Sus cascos en los oídos reproducían un "...perdíamos la cabeza al desnudarnos en aquella pensión..." de Quique Gonzalez, y a cada minuto el tono de Carmen iba en aumento. Hoy se encontraba feliz, estaba con ganas de cantar, y eso es lo que estaba haciendo. Mientras pintaba aquél baúl, cantaba y pensaba que en él, guardaría todos y cada uno de sus recuerdos. Tan sólo quería mantener allí sus bonitas historias. Aquél día en que su padre la llevó por primera vez al parque de atracciones, cuando su  madre la llevó por primera vez a clase, la primera felicitación por parte de su profesora por dibujar aquel bonito duende, el nacimiento de su hermana, aquel beso de su abuela después de despertar de la operación, su primer beso con su primer principe, la primera borrachera, el primer desamor... Quería guardar todo, para que después de unos años, cuando mirase al pasado, no se la olvidara ni un sólo detalle.

     

    Estaba cantando el último acorde de aquella canción, estaba pintando el último duende cuando alguien se coló en su habítación. Al parecer, aquel alguien tenía llaves de su ático. Se coló hasta el final de la habitación e hizo el ruido justo para que Carmen se despertara de su sueño, se diera la vuelta y se quitara los cascos. Un brillo especial nació en sus ojos, al ver el rostro del joven que se encontraba frente a ella. Carmen fue incapaz de articular palabra, pero Miguel era lo bastante bueno con ellas. Se excusó por entrar allí tan repentinamente y dijo:

     

    -Hola Carmen. Te sorprenderá que esté aquí pero, yo hace años viví en este mismo ático. Supongo que al igual que a ti me dejaba un cierto aire gaditano, por lo que me traía recuerdos de la ciudad. Fui yo quien te vendío este ático, mediante aquella agencia, y por ello me tomé la libertad de quedarme con un juego de llaves, con la esperanza de que tú no cambiases la cerradura, en verdad, sé perfectamente que eres algo vaga para algo así. Siento que todo este tiempo no hayas sabido de mi pero, ya sabes que después de aquella noche, en la que ambos nos dimos tanto, creo que nos quedamos vacíos y tuve miedo de que algo tan bello como la relación que teníamos se perdiera por mi culpa, que decidí marcharme de la ciudad. Supuse que tú harías tu vida, a sabiendas de que te iba a costar muchísimo superar todo pero... tuve la esperanza de que algún dia tendría valor para volver a mirarte a la cara y... bueno, aquí me tienes, tan sólo quería pedirte perdón y otra...

    Carmen, aún estaba hipnotizada por los ojos de Miguel, hacía tanto tiempo que  no lo veía, y apenas había cambiado nada. Seguía teniendo aquellos ojos color miel que tanto la gustaban, aquellos rizos en su cabello en los cuales se había perdido tantas noches, seguía teniendo aquellos hoyuelos al sonreir, donde Carmen había decidido acurrucarse y pasarse la noche en vela... era él, Miguel, aquel chico que conoció en el instituto del cual se había enamorado, y después de años trás él, fue Miguel quien se dirigió a ella, y la besó, sin más, sin mediar palabra.

    - Miguel, no tienes nada que decirme, no tienes nada que pedirme. Lo que me importa, es que has llegado hasta aquí, lo que me importa, es que has seguido pensando en mi, y me has buscado, me importa que me sigas queriendo, me importa que quieras aún estar conmigo, eso es lo único que deseo de ti.

    Carmen no pudo contener una lágrima que se decidió a violar su mejilla. No pudo contener la alegría que la daba el tener frente a ella al hombre de su vida. Miguel, sin más palabras, se abrazó a Carmen, se fundieron en un abrazo eterno, seguido de un cálido y dulce beso... Carmen dejó caer el pincel que sostenía en la mano, dejó que todos sus sueños se guardasen solos en aquel baúl, los quería guardar con llave para no perderlos, al igual que a Miguel... Las manos de Carmen, de las cuales aún quedaban restos de pintura... hicieron del cuerpo de Miguel una obra de arte, y aquella tarde de calor y sueños, la pasaron pintándose el cuerpo, decorándose la vida, y plasmando en lienzos un futuro, que ningún miedo podría romper nunca más.

     

     
     
    Cuentacuentos
     
    Para ti cariño, espero que te guste.
     
     
    January 29

    Una lagrima se asomaba a sus ojos verdes

    Una lagrima se asomaba a sus ojos verdes. Aquella noche era distinta para él. David había recibido una llamada muy importante aquella mañana, era una cita. Una voz sutil, suave y dulce le había dicho que hoy a las 10 de la noche estuviera preparado en la puerta del bar "La Academia", porque iba a tener una sorpresa. La voz de aquella mujer le resultó familiar pero no consiguió acordarse de quién podría ser. Estuvo nervioso durante el día entero, no pudo concentrarse en su trabajo y el café se le derramó varias veces sobre su mesa de estudio. Intuía algo, su interior le estaba mandando mensajes, pero era incapaz de descubrirlo.

    Salió de su trabajo apresuradamente, hoy, sí le importaba dejar apartado su teclado y su monitor en la empresa, hoy tenía cosas más importantes que meter horas en su trabajo.

    Llegó a casa sofocado, los nervios eran aún mayores según iba pasando el tiempo. Se acercó a su minicadena, puso la canción que tantas sensaciones le provocaba "Si tú supieras", una canción que le había acompañado durante sus mejores momentos.

    Se desnudó con toda la tranquilidad que sus nervios le permitían. Dejó la ropa tirada sobre la cama y acudió al baño cantando. Se afeitó minuciosamente con cuidado de no hacerse ni un solo corte, y seguidamente se metió a la ducha. Se duchó durante 20 minutos dejando que el agua y el jabón recorriera cada rincón de su cuerpo. Al terminar su ducha se fue al dormitorio y buscó sus mejores ropas en el armario. Tras dudar ante qué ponerse, decidió tomar sus vaqueros negros, su camiseta naranja favorita y sus zapatos nuevos. Se peinó pefectamente y al detalle, y seguidamente se colocó su cruz al cuello, su reloj en su muñeca izquierda y su pulsera en la mano derecha, ningún anillo en sus dedos, no le gustaba lucir nada en sus manos. Cogió de la mesita derecha de su dormitorio su perfume "512", ese perfume que tan sólo se usa en ocasiones especiales, como aquella noche. Por último tomó de aquella silla marrón su cazadora negra, que llevaba tantas historias encima. Antes de salir por aquella puerta de su hogar, comprobó que las llaves y la cartera estaban en su sitio, se fijó que el movil quedaba en casa y se miró al espejo. A pesar de haberse vestido con sumo cuidado y detalle, él, no llegó a verse guapo.

    Salió de casa apresuradamente, la hora indicada se estaba acercando. Se aventuró calle abajo, cruzó la avenida del Deseo y llegó a la calle Príncipe Valiente, donde se encontraba el bar. Según iba cruzando la avenida se dió cuenta de que aquella noche, no sabía por qué, pero se sentía feliz.

    Según llegó a la puerta del bar, el reloj de la plaza tocaba las 10 de la noche. Los nervios en el estómago de David, estaban a flor de piel.

    Pasaban 5 minutos de las 10 cuando a lo lejos vió aproximarse a una mujer que se le hacía conocida. Iba vestida completamente de negro. Llevaba unos pantalones ajustados vaqueros, junto con unas botas de puntera y un jersey con escote en pico, en el cual lucía un precioso colgante verde. El pelo se lo había dejado peinar a capricho del viento. Sus ojos negros se clavaron en mi, pero para aquel entonces en que yo me había dado cuenta de su mirada, ella ya se encontraba frente a mi.

    Era ella, la mujer que hacía 5 años había conocido en un concierto. Era ella, la mujer de la cual me había enamorado perdidamente hacía tanto tiempo, había quedado conmigo, y traía con ella, el colgante que yo la regalé. Fue entonces cuando una lágrima se asomó a mis ojos verdes, y sin más dilatación, haciendo desaparecer para nosotros el resto del mundo, me fundí con ella en un gran abrazo y un cálido beso. Por una vez en muchísimo tiempo fui capaz de sentirme una persona sola al besar a alguien. Ella estaba allí, por y para mi. Ella había recorrido kilómetros y kilómetros, tan sólo para llegar hasta aquí, tan sólo para demostrarme que ella, al igual que yo, no podía vivir sin mi.

     
     
     
     
    Cuentacuentos
    January 22

    Nunca supe que sabía a lo que había venido

    Nunca supe que sabía a lo que había venido. Siempre quise guardarme ese secreto para mi, siempre pensé que únicamente yo, sabía los motivos por los cuales había llegado hasta su casa.
     
    Hacía seis años que estaba viviendo con ella. Una tarde de octubre me presenté en su puerta, con tan sólo un bolso con un poco de ropa, algo de dinero, y un intento de sonrisa en mi cara. La dije que me iba allí a vivir porque me quedaba más cerca que mi casa para ir a estudiar a la universidad. En verdad, ni yo misma me creía aquella mentira, pero pensé que ella, con su edad, me iba hacer totalmente  caso, y simplemente se limitaría a invitarme a pasar y cederme hueco en su hogar.
     
    Ahora tras ese tiempo conviviendo todos y cada uno de los dias de mi vida junto a ella, he aprendido, que ella es demasiado especial para mi.
     
    Ahora, sentada a sus pies, en ésta maldita cama de  hospital, me está descubriendo todos y cada uno de sus secretos. Es gracioso escucharla, aunque ciertamente inquietante. Nunca supe que sabía a lo que había venido hasta hoy. Ella misma me cuenta la manera de verme que tuvo aquella tarde. Se limitó a escucharme y aceptar todo cuanto la dije, cuando en verdad, mis ojos la descubrían que la razón de mi repentina aparición en su casa, no eran motivos de distancia, sino problemas en casa con mis padres. Supo por mi mirada triste y gris, que en casa nada iba bien, que los problemas eran superiores a mis capacidades para soportarlos, que todo se me iba de las manos. Ella, sin embargo no me preguntó nada, se limitó a abrazarme, a cobijarme en su casa y darme calor.
     
    Ella siempre tuve un brillo especial en sus ojos, ella siempre tuvo un toque mágico en la mirada, ella siempre sabía lo que yo estaba pensando antes de que yo pudiera decirla nada, ella siempre me entendía sin yo articular gesto o palabra, ella... ella era especial. Y ahora, aquí en esta fría habitación de hospital, entre esas sábanas blancas y ásperas, su brillo se está apagando, sus fuerzas se van y yo sin poder ayudarla. Sin entender por qué, alguien como ella, se tiene que ir de mi lado, sin entender por qué me está dejando aquí sóla y sin cobijo.
     
    Siempre me he aferrado a ella, siempre me he cobijado con ella, siempre me he sentido segura a su lado pero ahora... ahora tengo miedo, ahora no sé qué va a ser de mi, ahora ya no tengo esa mágia a mi alrededor... su mano me sujeta la mía y noto como sus "poderes mágicos" se agotan, noto  cómo se la está yendo la vida poco a poco, noto que se aleja de mi.
     
    Has significado tanto para mi, abuela, has significado tanto, y ahora sin embargo te me vas.
     
    Aunque nunca supe que sabías a lo que había venido, siempre supe que tenías algo mágico en tu interior, y ahora sé perfectamente, que era el gran corazón que tienes.
     
     

     

     

    Cuentacuentos